Vacuna contra el Virus del Papiloma Humano1
El virus del papiloma humano (HPV, por sus siglas en inglés) es un virus común que se transmite fácilmente a través del contacto de la piel (epidérmico) durante la actividad sexual.
Por lo general, el HPV no tiene síntomas y por eso, las personas no saben que lo tienen. Existen muchas cepas o tipos del HPV. Algunos tipos pueden causar cáncer del cuello del útero en las mujeres y también causar otros tipos de cáncer menos comunes tanto en los hombres como en las mujeres.
Otros tipos del HPV pueden causar verrugas genitales en los hombres y en las mujeres. En la mayoría de las personas, el HPV desaparece solo, sin ningún tratamiento y no causa ningún problema de salud. Los expertos no saben por qué el HPV desaparece en algunos casos y no en otros.
La infección por virus del papiloma humano (VPH) es el primer paso en el desarrollo del cáncer del cérvix uterino, factores como: inicio de relaciones sexuales en una edad temprana, promiscuidad sexual o el tener una pareja promiscua, tabaquismo, inmunosupresión, se constituyen en riesgos para el aparecimiento de este tipo de cáncer. El cáncer del cérvix uterino es el segundo cáncer más frecuente; en los países subdesarrollados (80% de los casos).
Se ha reportado que cuatro de cada 40 mujeres son VPH positivas al año de su primera relación sexual y seis de cada diez a los dos años. Se estima que el 80 % de la población mundial sufrirá un episodio de VPH a lo largo de su vida
Dado que las vacunas actuales contra el VPH son profilácticas, la vacuna debería llevarse a cabo antes de que se produzca la infección, estudios realizados en los EEUU, han demostrado que a los 12 meses de iniciar relaciones sexuales con una nueva pareja o de haberse realizado la primera relación sexual, entre el 20-30% de las jóvenes universitarias se infectan con el VPH, lo cual puede llegar hasta el 50% a los tres años.
Las vacunas contra el VPH funcionan como otras vacunas que previenen contra infecciones virales, protegen principalmente al producir anticuerpos que impiden la infección y por consecuencia, la formación de cambios en las células cervicales (como se ven en las pruebas de Papanicolaou) que pueden resultar en cáncer; aunque estas vacunas pueden ayudar a impedir la infección por VPH, no ayudan a eliminar las infecciones ya presentes de VPH.
Las vacunas contra el VPH han recibido la licencia para su administración por ser seguras. Antes de que la Administración de Drogas y Alimentos de los Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) las aprobara, las vacunas fueron estudiadas en miles de niñas y mujeres en los Estados Unidos y en todo el mundo. Estos estudios han demostrado que no existen efectos secundarios graves. El efecto secundario más común es un poco de molestia en el lugar donde le pusieron la inyección (en el brazo).
La vacunación generalizada tiene el potencial de reducir hasta en dos terceras partes el número de muertes por cáncer de cuello uterino en el mundo, si todas las mujeres se vacunaran y si la protección resulta ser de largo plazo.
Además, las vacunas pueden hacer que disminuya la necesidad de atención médica, biopsias y procedimientos agresivos asociados con las secuelas de pruebas anormales de Papanicolaou, lo que ayudará a reducir los costos de atención médica y la ansiedad relacionada con las pruebas anormales de Papanicolaou y procedimientos de seguimiento.
Se recomienda la administración rutinaria a las niñas de 11 y 12 años de edad. También se recomiendan para las niñas y las mujeres de 13 a 26 años de edad que todavía no se han vacunado o completado la serie de vacunas.
Si su hijo preadolescente no se ha vacunado contra el HPV a los 11 o 12 años, se le puede poner la vacuna en los años posteriores de la adolescencia, pero los estudios indican que la edad ideal para obtener la máxima protección de las vacunas contra el HPV es de 11 a 12 años.
Los preadolescentes deben vacunarse antes de tener su primer contacto sexual que es cuando podrían estar expuestos al HPV. Esto se debe a que la vacuna previene la enfermedad en personas que no han adquirido anteriormente un tipo o más del HPV. La vacuna no funciona de igual manera para aquellos que ya han sido expuestos al virus antes de vacunarse.
La vacuna se administra en 3 inyecciones a lo largo de un periodo de seis meses, con intervalos de 2 meses dentro de cada dosis. El efecto secundario más común en la administración de esta vacuna es dolor en el sitio donde se aplicó la inyección.
La vacuna contra el HPV es una medida preventiva eficaz comprobada para prevenir las infecciones de este virus y especialmente del cáncer del cérvix en jóvenes y mujeres adultas.
Bibliografía:
1.-Para este artículo, se contó con la colaboración del personal del Programa de Salud de la Mujer, Niñez, Adolescencia y Adulto Mayor de la Dirección de Salud y Bienestar Municipal de la Municipalidad de Guatemala. |